viernes, 25 de noviembre de 2016

Los viejos anhelos de un corazón

Quisiera saber, como se sentirá estar contigo, Saber a qué saben tus besos y que tan suaves son tus labios, sentir el calor de tus brazos envolviendo mi anatomía y el calor que emana tu cuerpo junto al mío, quiero sentir aquellas cosquillas en mi oído cuando me susurras atrevidos secretos o lo mucho que me amas y que no quieres sepárate de mi, quisiera sentir tu mirada quemando cada centímetro de mi cuerpo, mirándome con adoración y fascinación. Quiero tantas cosas de ti, así sea por un día, un día en el que yo sea tu mundo, un día en el que todo esté a nuestro favor, un día solo de los dos. Quisiera ser tuya y que tú fueras mío, quisiera saber que se siente ser ella, ser esa mujer a quien amas y le entregas tu corazón y quien te ignora y no corresponde tu amor; quisiera ser ella, no para despreciarte, sino para darte mi amor y recibir el tuyo, el que ella no quiere.

Quisiera tan solo un poco de ti, quisiera tan solo una oportunidad, quisiera que me vieras a los ojos y encontraras en ellos lo bello del amor, lo mágico y lo especial, lo verdadero.

jueves, 25 de agosto de 2016

Aquí estoy yo …

Anoche te soñé y soñé las cosas que quería que hicieras por mi. Soñé las mil palabras que quiero que me digas, soñé los millones de detalles que quiero que tengas conmigo, soñé los juegos, las risas, los besos y los abrazos que nos hacen falta dar. También soñé que yo te importaba, que dabas todo por mi, que no me habías quebrado el corazón; soñé que lo nuestro lo valía, que trabajaríamos juntos por una felicidad el uno al lado del otro. Soñé que no había llorado por ti, por lo nuestro y porque no crees en el amor que no me canso de profesarte.

Soñé toda la noche y al despertar solo quería volver a aquel lugar en el que no me duele amarte; sin embargo, sueño o no, quiero que te quedes conmigo.

lunes, 23 de mayo de 2016

...

No había cosa mas placentera que verla dormir, en mis brazos, después de hacerle el amor, después de entregarme en cuerpo y alma a aquella hermosa mujer. Sentirla pegada a mi pecho, escondida entre mis brazos y mi cuello, sentir el latir de su corazón en un ritmo lento y tranquilo, diferente al de momentos  atrás; era como alcanzar la felicidad, la plena y absoluta felicidad de saber que estaba ahí, conmigo, que compartimos ese momento y de que solo eramos ella y yo, en un abrazo fuerte e infinito. Verla tan tranquila me llenaba el pecho de satisfacción; sentir su respiración chocar contra mi piel era como recibir mil besos de aquellos rosados, inflamados y carnosos labios; sentir como se removía en mis brazos eran las mejores caricias que su cuerpo podría proporcionarme y escuchar esos exquisitos quejidos roncos entre sueños eran una deliciosa y placentera melodía que me erizaba la piel y me arrullaban en la eternidad de la noche.

domingo, 13 de marzo de 2016

Algo para decir...


Él leía, leía mientras acariciaba distraída mente mi cabello, él leía y las  palabras escritas en aquel libro salían de su boca en profundos y roncos sonidos, sus ojos seguían las líneas del texto y los míos seguían el hipnótico movimiento de sus labios, aquellos carnosos y rosados labios que tanto amaba morder y besar. Me gustaba tenerlo así, de esa forma, a mi lado, en su estado más natural, despreocupado, feliz y apasionado, compartiendo un pasatiempo tan común, pero que provocaba más de una emoción en mi cuerpo. Amaba que nos conectábamos en otros ámbitos, que nuestra intimidad no se veía solamente resumida en la satisfacción sexual, si no en la satisfacción de desnudarnos el alma, de vernos en nuestro estado más débil y vulnerable, un estado en el que no hace falta decir o hacer nada, un estado en el que ambos nos podíamos desenvolver y ser nosotros mismos, ese estado tan íntimo, tan apasionado, tan nosotros...

Él leía, leía para consentirme y hacerme feliz, leía para encender cada sentimiento que habitaba en mi cuerpo, leía para mí y solo para mí; él leía y esa era mi adición, él era mi canción favorita, el vocalista de mi grupo favorito y ahora es el dulce y doloroso sonido que solo pudo oír en los tristes recuerdos que tengo de su voz.


Angie Giordanelly Calderón 

martes, 1 de marzo de 2016

Algo que me encontré por ahí..



Sólo pasaba y la vi por ahí.
#UIS

Algo pasó por ahí..

"El mundo es una zona de guerra; por ello debemos dejar nuestras diferencias, unirnos por un mismo propósito, revolucionar el mundo, cerrar la caja de Pandora y luchar por todas la personas que han perdido la vida en manos del horror."


-Angie Giordanelly Calderón (ladyofpaper) 

UN ARAJUAN MÁS.

Mi abuelo en sus años de juventud había adoptado el pasatiempo de viajar alrededor del mundo en busca de nuevas experiencias, nuevas aventuras y nuevas historias que les contaría a sus hijos y a sus nietos cuando llegara el momento. Así que cuando ese momento llego se sintió devastado por tener que dejar su pasión, pero luego se sintió emocionado pues ya que una nueva pasión empezaría en aquel instante.
Un día cuando mis primos y yo éramos más traviesos, mi abuelo nos contó una historia que el etiquetaba como la mejor de todas, decía que tal vez no se comparaba con las historias acerca de los persas o de los marroquíes y que nos parecería aburrida, pero que para él era especial y quería compartirla con sus nietos; así que con la voz forzada por la edad y con un tenue brillo de nostalgia es sus ojos comenzó a relatar:
“En aquel entonces aun no había conocido a su abuela y agradezco que ella vino después de esta experiencia.
Mis compañeros de viaje y yo decidimos que nuestro próximo destino seria alejado del exterior y más centrado en nuestra propia cultura colombiana, así que decidimos dirigirnos a la Guajira, un lugar en donde encontraríamos la vieja cultura de nuestros ancestros antes y después de la llegada de los españoles, fuimos en busca de la cultura Wayuu, una tribu que aún sigue caminando por el desierto de la Guajira colombiana. Llegamos conociendo muy poco de la cultura, sabíamos que algunos hablaban castellano así que nos fuimos pidiéndole a Dios que nos encontráramos con alguien conocedor de nuestro idioma; al llegar nuestra suplica tuvo efecto y nos encontramos a Waki un hombre wayuu que conocía nuestra lengua, él nos llevó a su rancho y nos presentó a su familia como los “arajunas” que significa gente no wayuu.
Durante la cena, un hermosa joven morena de 17 años, hija de Waki se acercó a nosotros y con un tono nervioso nos preguntó si le podríamos contar cosas sobre el exterior, gustosos aceptamos y le relatábamos distintas cosas acerca de la historia y de la actualidad a la joven cuyo nombre era Yani, ella también nos contó cosas de su tribu, como que Cuando a las niñas les llega la menstruación, tienen que pasar por un ayuno que puede tomar hasta 3 días. Este ayuno es una especie de purificación y paso de la pubertad a la adolescencia. Nos dijo que durante su adolescencia y pubertad, la joven wayuu era educada para ser una buena mujer que se hiciera cargo de los niños y que fuera sabia para tomar decisiones que correspondían a su familia. Pasaron los días y poco a poco me enamore de la joven, pasábamos gran tiempo juntos e incluso llegamos a confesarnos lo mucho que nos queríamos, realizamos planes juntos e incluso llego a decirme que se quería ir con nosotros de su pueblo, pero la felicidad duro poco. Un día Yani tuvo un sueño en el cual su pueblo era visitado por los españoles y que estos encendían su pueblo en llamas , los wayuu creen en el poder de los sueños y toman estos como predicciones, así que cuando alguien de la tribu tiene un sueño con un mal presagio realizan una danza ritual para que este no se cumpla, Yani creía que era una señal de que debía alejarse de mí y que debía permanecer en su pueblo preservando su cultura, cumpliendo con su deber de mujer wayuu pues ya que para ello la han criado y educado durante su adolescencia y madurez.
Así que cuando llego el momento de partir Yani se quedó con su tribu, siguiendo con su tradición familiar, sus padres querían que ella se casara un alguien de su tribu, alguien con quien pudieran canjear la mano de su hija.
Los wayuu son devotos a su cultura, aunque se estén dejando influenciar de los avances de la sociedad, siguen siendo fieles a sus tradiciones.
Recuerdo este viaje por que no solo llegue a conocer una cultura, sino que me enamore de ella, no quería dejarla pero sabía que no me pertenecía y que jamás sería mía”
-Angie Giordanelly Calderón
(solo ficción)

SOLO ES UNA MALA PASADA

La pequeña Belén de 11 años, corre velozmente hacia el cuarto de su hermana mayor, entras azotando la puerta y se lanza a la cama de esta gritando eufóricamente.
- ¡Julieta, hay algo raro en mi habitación! Está pasando de nuevo – dice con finos rastros de lágrimas sobre su pequeño rostro –por favor, ven que no te estoy mintiendo.
- ¡Belén! te he dicho muchas veces que no vengas a mi cuarto con esas boberías- dice su hermana mirándola con el ceño fruncido - vete a dormir, mañana tengo escuela – y dando por finalizada la conversación, rueda hasta el otro extremo de la cama y se cubre hasta la coronilla.
La pequeña  niña sabe que una vez que su hermana se voltea, es caso perdido que le preste su atención; sin embargo esta vez tendrá que escucharla.
-¡Julieta!- dice la pequeña con voz decidida – te estoy diciendo la verdad, hay algo allí, sentí su respiración en mi cuello y sus pasos cerca de mi cama – observa a su hermana, quien se hace la sorda; así que decide decirle – bueno, mañana cuando te levantes y notes mi infantil cuerpo sobre mi cama llena de sangre, desearas haberme creído – y sabiendo que ha logrado lo que quería, gira sobre sus talones y empieza a caminar hacia su cuarto, escuchando como Julieta suelta un gruñido y se levanta de la cama.
-Te haré un bonito funeral, te lo aseguro- dice sacando a su pequeña hermana de la habitación – solo es tu mente jugandote una mala pasada, Belén - y dicho esto cierra la puerta, al parecer su chantaje no funciono.
La pequeña camina a paso lento hacia su habitación, sabiendo lo que le esperaría en unos segundos; sabe que no es cosa de su mente, sabe que eso es real y que eso viene por ella.
Temerosa abre la puerta de su habitación y contando hasta el número tres, corre hacia su cama y velozmente se tapa con el edredón completamente, dejando un pequeño agujero para que el aire pueda entrar.
Inhala
Exhala
Inhala
Exhala
Se ordena, mientras escucha a su desenfrenado corazón golpear contra su pecho, el sonido de los grillos la ponen alerta, los ladridos de los perros de los vecinos la alteran, el constante golpe del viento contra su ventana le ponen los pelos de punta, pero los ronquidos de su padre en la otra habitación la tranquilizan. Entre todo el ruido, escucha unos pasos en el pasillo cerca de su recamara; esta en alerta, esperando el momento del “impacto”, los pasos se detienen frente a su puerta y escucha el carraspeo de su padre al otro lado de la puerta, quien se levantó a tomar un vaso de agua. “ Que susto el que me pegue” pensó Belén tomando aire. Cuando empieza a creer que posiblemente su hermana tenía razón, se oye un estruendoso golpe cerca de los pies de la cama, la coge desprevenida, el aire se le atora en la garganta, abre bien sus enormes ojos y se enrolla más en si misma, empieza a contar.
-uno, dos, tres, cuatr..- un escalofrió le recorre la médula, unos pasos rápidos como de un animal se escuchan cerca de su cama, se oyen rasguños, como garras tratando de caminar sobre el suelo de madera; Belén fuerza a su garganta a tragar saliva, la prepara para el horrible grito, pero se encuentra seca y la voz se le queda atorada a medio camino; ella trata de calamar sus nervios, pero un horrible jadeo agudo y seco, le aceleran el pulso a mil, la pequeña dándose por vencida, decide mirar el rostro del autor de sus miedos y por el pequeño respiradero observa en el suelo una sombra bastante irregular de un cuerpo a sus espaldas, se da cuenta que sus posibilidades de salir de esta son nulas,  aprieta sus ojos con fuerza y se repite a si misma que debe tranquilizarse.
Lentamente abre sus ojos, la silueta ya no está; la pequeña se altera, no cree que eso la haya dejado así como así, sin embrago sonríe, vuelve a respirar, aunque sigue algo intranquila; cierra sus ojos en un acto de alivio y se gira para cambiar su incómoda posición, se quita el edredón de encima y se estira para relajar los músculos, abre perezosamente los ojos y se encuentra con el cuerpo del terror, una silueta, alta, delgada y con largas extremidades frente a ella; no tiene rasgos físicos, ni nada que le haga resaltar su figura, no hay nada diferente al sobresaliente negro, pero la silueta abre sus ojos, unos ojos blancos que combinan con una reluciente y felina sonrisa que empieza a formarse justo debajo de sus inquietantes ojos; quizás no era solo su mente jugándole una mala pasada.
Belén no hace nada, solo está allí acostada, mirando a aquella cosa, pegada al techo, con extremidades grandes y expresiones de muerte; la silueta empieza a descender, hasta el punto en el que está sobre la cama, cerca de Belén, cerca de su rostro;  No se mueven, solo se observan, esperando que el otro haga el primer movimiento, pero Belén sabe que el primer movimiento no vendrá de parte de ella, está esperando a que la silueta haga algo y lo hace, aunque no es lo que ella esperaba. La silueta abre  su gigantesca boca y deja ver los colmillos que tiene por dientes, saca su babosa y larga lengua y la pasa por todo el rostro de la niña, se toma su tiempo solo para hacer más larga la tortura, cuando finaliza observa a la niña y empieza a retroceder hasta el suelo, sin apartar la mirada de la pequeña, en este se abre un agujero y la silueta es absorbida por él;  Belén no tiene tiempo para asimilar lo que ha pasado cuando la misma silueta vuelve a aparecer y estira sus oscuros brazos -acompañados de largas garras- paras atrapar a las piernas de la pequeña y comienza a arrastrarla hacia el agujero,  la pequeña suelta un grito y trata de liberar sus piernas del agarre, se retuerce, llora, araña los barrotes de la cama de madera, se aferra de las sábanas blancas de flores, intentando salvarse mientras grita el nombre de Julieta para que la saque de esta pesadilla; esa palabra resuena en su mente, se le ocurre que solo es un mal sueño y que antes de que pase algo malo despertara; así que libera su agarre de las sabanas y se deja llevar, esperando despertarse , pero lo peor es que se  queda esperando, porque aquello es real, porque aquello se la lleva hacia la oscuridad, porque aquello no es su mente jugándole una mala pasada, aquello son sus miedos arrastrándola hasta los confines de la maldad, de la soledad y de la crueldad, aquello que no se ve en la oscuridad, pero que se puede percibir y que se manifiesta en todas las formas posibles.
-Angie Giordanelly Calderón
(solo ficción)

SOBRE EL BLOG

Este blog es básicamente la unión de diversas pasiones como la fotografía, el arte, los versos y la literatura; ademas es un espacio para compartir algunos escritos junto a infinidad de pensamientos.

Bienvenidos..